Fuerza y Trail Running punto 4

    Es una pena que no haya cámaras nocturnas con las que se pueda apreciar la belleza de la bruma que esconde el arroyo que pasa por debajo y cómo, cuando asciendes desde su vega, se observa todo ese manto blanco que lo cubre.

    No, no es poesía: es una de las imágenes que tanto Tina como yo nos hemos encontrado esta mañana en el entrenamiento de carrera.

    Como buenos madrugadores que somos, a las 6:35 de la mañana ya estábamos listos, y me surgía la duda: ¿vamos por la vía de servicio de la A-5 o nos adentramos en el monte bajo hacia Villamanta? La primera opción era tranquila, con algo de luz de la autovía pero con el ruido horrible y molesto de la cantidad ingente de coches que suben hacia Madrid, así que me he dicho: «Vámonos para el monte». Y, joder, qué acertada a la vez que «cagada».

    A esas horas no se ve ni torta; la contaminación lumínica desaparece a medida que te alejas de la urbe y, como he dicho al inicio, la bruma que cubre el arroyo empieza a hacerse notar… La verdad es que es una pasada: ha sido genial poder sentir esa agua que flota en el aire mientras la observas gracias a la luz del frontal.    

    Como cada día, después de los 12 kilómetros casi a 6 minutos el kilómetro, he aprovechado el buen tiempo para hacer mi entrenamiento de halterofilia en la tarima de casa, grabar un complex para mi comunidad de entrenad@s e incluirlo en la programación de la semana que viene.

    En resumen: en un primer día de trabajo oficial en Museum CrossFit, en Arroyomolinos, nada mejor que empezar el día CORRIENDO y LEVANTANDO PESAS.

    César Millán

 

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