Madrugar para entrenar me gusta, pero madrugar para tener que conducir por una ciudad de loc@s como es Madrid para ir a entrenar es una locura y no, no me gusta.
Así comienza un miércoles, ya con los niveles de cortisol hasta arriba, porque la sociedad de ahora tiene que ir corriendo a todos los sitios sin respetar los tiempos de los demás; da igual si estás casi parado en la carretera, el de atrás sigue pidiendo paso y «dándote» las luces como si con él no fuera la película.
Pero bueno, después de esta «lloradita» del día, hoy el entrenamiento de fuerza ha estado bien por dos cositas. La primera, porque me he sentido bien en las arrancadas potencia (o como muchos las conocen, Power Snatch); también muy bien en las cargadas, más conocidas como Squat Clean, y la verdad es que cómodo con el envión (sí, el Split Jerk). Ahora sí, me he dejado las sentadillas delanteras (las front squat) para mañana cuando venga de correr, y es que después del entrenamiento tocaba correr.
Bien por dos cositas porque, además de que el entrenamiento de fuerza me ha gustado un montón, lo he compartido con mi BRO Natan, el que salía ayer haciendo el súper SNATCH. Y bueno, es verdad que hoy no hemos podido filosofar juntos porque no ha venido a correr con Tina y conmigo, pero la primera parte del entrenamiento ha salido bien.
¿Volumen de hoy? La verdad es que bastante bueno, el justo y necesario para no sentir las piernas muy fritas después del día de casi relax de ayer y, cómo no, con la energía suficiente para poder seguir y terminar con los 12 kilómetros de rigor que tocaban hoy.
12 kilómetros siempre en esa ventana de la hora y ocho minutos a la hora y diez minutos, con el objetivo de acumular volumen. ¿Y por qué? La maratón tiene esa cosita de la que todo el mundo habla que se llama el MURO; sí, los que no corren también lo conocen porque alguien que corre se lo ha contado, y es que cuando llega el kilómetro 32 llega ese momento en el que, o estás preparado, o es mejor que lo dejes estar.
¿Y por qué digo eso? Los diez primeros kilómetros son pura euforia, la primera media maratón es esa euforia pero multiplicada por dos, pero después de ese paso por el arco del 21 tu cabeza hace CLICK y empieza el «todavía me queda otra media maratón». De ahí que, como entrenador, mi consejo sea siempre hacer más kilómetros en el global de la preparación.
Dirás que soy un «loco», pero ya no es cuestión de condiciones físicas, es todo cuestión mental: si en tu reloj nunca has visto esa cifra, te aseguro que cuando vas viendo que los kilómetros suben pero no al mismo ritmo que los primeros, la euforia pasa a ser desesperación y, si no se gestiona bien, llega el abandono… Por eso soy de los entrenadores que piensa que el volumen sí es importante, siempre que esté bien estructurado y planificado.
Ale, otro día más para un corredor al que le gusta levantar y para un levantador al que le gusta correr. En el equilibrio está la virtud.
