Miércoles. Se me hace algo raro no salir a correr y la verdad es que tengo que hacer un esfuerzo «titánico», porque encima Tina está ahí dando por saco, pidiendo a ladrido limpio que salgamos. Pero no, hoy no toca; hoy toca descansar un poquito los pies y centrarnos. Además, hoy el entrenamiento de HALTEROFILIA me gusta: a pocos días de la competición, los levantamientos están entrando bien y hay que reservar, así que ya habrá tiempo mañana para correr.
Es cierto que esta nueva vida me está haciendo reprogramar mis días. Ahora entiendo cuando mis exalumn@s en GlobalFitBox se apuntaban y se borraban de clase: es que a veces, por mucho que queramos, pues por lo que sea, no se puede. Y esto lo estoy viviendo en mis propias carnes.
Como digo, hoy nada de carrera. ¿Y por qué? Bueno, pues además de porque toca descansar una vez a la semana, ese día —que por regla general es el domingo— me ha tocado moverlo a hoy, ya que el sábado y domingo saldré a rodar con Criss; en esta ocasión ella en bici, y Tina y yo corriendo.
La planificación está yendo genial. A días de la competición de HALTEROFILIA, tendré unos 15 días para terminar de «afinar» el motor para afrontar la que será mi cuarta maratón oficial de asfalto. Y digo oficial porque, cuando te estás graduando en ULTRA, lo de correr 42 kilómetros se hace casi como un obligado en los entrenamientos.
Sea como fuere, descansar es necesario, y si encima es para disfrutar doblemente una sesión de HALTEROFILIA, pues mejor que mejor.
