Cuando a las 6 de la mañana ha sonado el despertador, no me he planteado si salir a correr o no. Después de meterme en la cama a las 23:30 h y saber que no he dormido las horas que necesitaba, el hábito hace al monje. Lo que para otras personas supondría el esfuerzo más grande de su vida, para nosotros forma parte de la rutina; está en el ADN. No es un esfuerzo, es nuestro estilo de vida.
El deportista no nace, el deportista se hace. Los entrenamientos que cuentan no son los que te apetecen o los que salen cuando el viento sopla a favor; esos solo suman un poquito. Los entrenamientos que multiplican son los que cuestan, los que dan pereza. Pero en esos días, a los pocos minutos de arrancar, te viene ese pensamiento positivo a la cabeza: «Joder, qué bien me encuentro».
Hoy ha sido uno de esos días. No por cansancio físico, sino porque tenía un sueño que te cagas y solo me apetecía seguir durmiendo. Pero te acuerdas del 42k de Toledo en noviembre, de la última jornada de liga de la Federación Madrileña de Halterofilia que está a la vuelta de la esquina y, aunque intentes no pensarlo, algo en tu cerebro te grita: ¡¡¡A ENTRENAR!!!
Después de 12 kilómetros de asfalto en compañía de mi entrenadora de cuatro patas bajo la lluvia, he recibido el mensaje que me ha dado todavía más energía: el SNATCH de mi BRO Natan. Aunque hoy no hayamos compartido tarima, él también se ha levantado a las 6:00 para estar a las 7:00 en OWL Functional Fitness dándole caña a la programación de ENTRENAD@S de Fuerza y Trail Running.
Como decía al principio: el hábito hace al monje. ¿Cuántas máquinas de ejercicio se compran y terminan siendo percheros? ¿Cuántas cuotas anuales de gimnasio se pagan y no se aprovechan ni el primer mes? ¿Cuánta ropa deportiva se compra para pasear y no para entrenar?
No vale solo con tener buenas intenciones; la intención aquí no cuenta. Aquí lo que vale es ponerse a ello, hacerlo sí o sí. Luchar contra ese «duendecillo» que no quiere esforzarse y pisar al que sabe qué es lo correcto: entrenar y cuidar la mente y el cuerpo con ejercicio diario. El medicamento que está al alcance de todos y que, si no quieres ir al gimnasio, es completamente gratuito.
