¿Te imaginas que en una visita al médico te recetara lo del paciente anterior? O mejor, ¿acudes porque te molesta la rodilla pero te hace un diagnóstico del hombro? Pues lo mismo es cuando te diseña un programa de entrenamiento «un cuñao» o, peor, la inteligencia artificial. Que sí, que está llena de conocimiento gracias a la cantidad de información que existe en la red, pero de relaciones emocionales reales y del «contexto» de cada uno, pues nada de nada.

    Arranco este nuevo post así, en un momento en el que los mismos creadores de la IA están poniendo el grito en el cielo al respecto, reflexionando sobre si serán capaces de controlar al «monstruo» que ellos mismos han creado y siendo conscientes de un futuro descontrol de esta. ¿Te imaginas que nos ocurre como en Yo, robot?… Chao, pescao, humanidad.

    Venga, va, en serio: EL ARTE DE PROGRAMAR es eso, UN ARTE… No todo el mundo vale para escribir, no todo el mundo vale para pintar o no todo el mundo vale para tocar la viola; pues con la programación y diseño de entrenamientos es igual: no todo el mundo vale porque no todo vale, me explico.

    El cuerpo humano —eso que la naturaleza nos ha regalado (vale, nuestros padres también) y que habitamos cada día sin ser conscientes de la suerte que tenemos y que muchos seres vivos se dedican a maltratar con tabaco, alcohol, drogas o comida basura (que este es otro melón)— tiene TRES FUNCIONES básicas en lo que a movimiento se refiere: el empuje, la tracción y el levantamiento. Fácil, ¿verdad? Bien, pues todavía hay «entrenadores» a los que alguna de las tres cosas se les olvida en un entrenamiento. Y es de primero de entrenador: EL EQUILIBRIO. De nada sirve que hagas pecho y espalda como si no hubiera un mañana y las piernas las dejemos para ese día chorra que nadie quiere. Así, simplificando al máximo, ¿sí?

    A esto le vamos a sumar que en la teoría del entrenamiento (y no, no me voy a poner muy técnico) existe algo que es super mega importante para que un entrenamiento sea EFECTIVO: el principio de la individualización. ¡MAAAAADRE MÍA! Si es que es el SANTO GRIAL de todo entrenamiento: LA INDIVIDUALIZACIÓN, o lo que se conoce en el mundo moderno/cool del entrenamiento como el entrenamiento personal.

    Que sí, que mola muchísimo entrenar en un gimnasio con el plan de entrenamiento de tu bro; que sí, que mola que te cagas estar en el box y darle caña al puto WOD que el coach nos ha puesto y dar el máximo; pero no, eso no es INDIVIDUALIZACIÓN por mucho que hagamos el mejor entrenamiento del día (que eso también es ARTE DE PROGRAMAR). Y no, no demonizo los entrenamientos de pecho/espalda o bíceps/tríceps, y menos los WOD de cualquier box de CrossTraining, en absoluto; pero como en este blog se habla de «ENTRENAMIENTO PERSONAL», pues el arte de programar es, sencillamente, INELUDIBLE.

    Cuando das el paso de «contratar» a un entrenador personal (cómo queda lo de contratar, ¿verdad?, mola más como cuando los atletas profesionales hablan de «mi equipo»… bueno, sea como fuere, al final lo contratas, está claro), lo haces porque tu cuerpo te pide algo diferente, tu mente te pide algo diferente, SIMPLEMENTE quieres algo que se ajuste más a ti en cuanto a tus preferencias (también lo que no te gusta, que conste), a tu disponibilidad y, super mega importante, a tu nivel de tolerancia al esfuerzo y a la recuperación.

    Ahora que estás leyendo esto, ¿sabes cuánto se puede invertir en el diseño de un programa de entrenamiento personal? Ufff, es una locura, creo que sinceramente no está pagado. Te puedo decir que un solo ENTRENADO, de inicio, se puede llevar más de una hora de trabajo, sin contar revisiones semanales y seguimiento. Y eso si el ENTRENADOR (y lo pongo en mayúsculas, porque están los de minúsculas y los de mayúsculas) es ENTRENADOR; además retocará lo retocado para que su ENTRENADO le saque el mayor rendimiento a su entrenamiento.

    Sea quien sea tu entrenador, si ese entrenamiento SE AJUSTA A TI a la perfección, ha sido CREADO desde el conocimiento y, cómo no, de la PASIÓN de alguien que entiende la planificación de entrenamientos como un ARTE. Y es que, para que un entrenamiento te quede como un «guante», como se suele decir, tiene que estar hecho a medida.

    ¡Gracias por estar aquí… Chao!

    César Millán – Entrenador Nacional Halterofilia N2; en proceso de UltraRunner

    

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