Hablemos de FLEXIBILIDAD en la programación

    Las métricas de Instagram dicen que una persona pasa de media unos 30 segundos viendo un vídeo, sea cual sea. Así que vamos a ver si podemos pasar unos segundos más y te hago interiorizar el concepto de FLEXIBILIDAD en la programación. Reconozco que a mí también me ha costado, pero, después de lo vivido, no me ha quedado más cojones que llevarlo a cabo.

    El ser humano es un animal de costumbres, de rutinas… Respecto a los entrenamientos, nos gusta ir a la misma hora, con el mismo grupo, nos ponemos en el mismo sitio y, si el entrenador decide un día modificar la estructura de la programación, nos encabronamos y dejamos de disfrutar de ese momento único que nos regala, porque él sabe que eso es bueno para nosotros… Fíjate: es salirse de la «rutina» y todo se va a la mierda.

    Recuerdo que en la parte de teoría del entrenamiento del Nivel 2 de Halterofilia estuvimos hablando largo y tendido sobre el tema. Se hizo mucho hincapié en la diferencia entre un programa diseñado por un entrenador y uno diseñado por inteligencia artificial. Cuando hablamos de rutinas y del día a día, solo un entrenador puede tomar las decisiones más acertadas respecto al trabajo a seguir y a la persona que lo realiza. Existen multitud de factores que pueden alterar nuestra rutina diaria, hacer que nuestro plan desaparezca del día y, en consecuencia, jodernos la programación.

    Como digo en mi vídeo de Instagram (ya veremos en un futuro las métricas de permanencia, que eso da para otro post), estas últimas tres semanas han sido una auténtica locura y me han hecho priorizar mi día a día; eso sí, sin olvidarme de mis entrenamientos.

    Ya sabes que he tenido que cerrar mi gimnasio. Bueno, estoy en proceso: me queda empaquetar el material y entregar las llaves. En este proceso me ha tocado PRIORIZAR las tareas diarias sin olvidar mis sesiones, las cuales se han visto reducidas en intensidad, en volumen o en carga. Imagínate: días sin dormir, comiendo poco porque he tenido el estómago cerrado o, por culpa de la maldita ansiedad, desayunando café con porras. Un puro caos, vamos.

    En estas tres semanas me he centrado, he valorado lo que era verdaderamente importante y he ido haciendo check a cada aspecto que tenía que resolver, entre los que estaba mi rutina de entrenamiento. ¿Qué me ha regalado el seguir entrenando? Orden, orden, orden y muchísimo orden.

    Durante los entrenamientos de Halterofilia solo he pensado en la barra. Mi cabeza ha estado enfocada en cada levantamiento, en la fuerza que me aporta mover kilos y en hacerme sentir emocionalmente más fuerte. En creerme que puedo con todo, que esta situación es pasajera y que voy a salir de ella (recuerda que eso de hablar en tercera persona es para modernos: aquí en primera persona o en lo que toque de verdad). Mis sesiones de Halterofilia han sido pura terapia para el «YO PUEDO CON TODO».

    Correr es otra vaina. Correr es como entrar en un almacén totalmente desordenado e ir colocándolo todo poco a poco. Cada kilómetro es ideal para ir liberando espacio en la mente: quito esto, pongo aquello, ahora lo ordeno aquí, ahora allá… Pensamientos negativos que aparecen y, a la vez, otros positivos; ideas que repito una y otra vez para que no se me olviden y pueda anotar al llegar a mi destino. Vamos, fantasía pura para la cabeza.

    Toda esta movida de las tres últimas semanas me ha llevado a entender que se puede entrenar aun cuando las cosas se ponen chungas. Visto desde la perspectiva de vivir en un gimnasio, parece que te olvidas de que hay vida fuera de él. Pero cuando la situación se complica, todo es cuestión de organización —aunque mucha gente siga vendiéndose a sí misma que no tiene tiempo (y el tiempo los pondrá en su sitio, que esto da para otro post)— y de priorizar tareas hasta que el caos desaparezca y la rutina vuelva al día a día.

    Si estás de vacaciones, no te preocupes: disfrútalas y sigue tu programa lo mejor posible. Estos días no son los que cuentan de verdad. Cuentan si la «operación bikini» la comenzaste en septiembre del año pasado y has sido constante durante los once meses anteriores. Si lo has hecho así, no pasa nada. Ahora, si pasaste de todo en los once meses anteriores y piensas que en estas semanas te vas a poner a tope… mejor disfruta de las vacaciones.

    César Millán – Entrenador Nacional Halterofilia N2; en proceso de UltraRunner

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