Mi teoría del descanso

    Vuelta a la escritura, que es verdad que tanto scroll nos lleva a un descanso menos apacible. Así que vamos con una pequeña lectura que, además, te haga reflexionar.

    Empecemos por aclarar que el descanso forma parte del entrenamiento, algo sabido por todos los entrenadores de cualquier deporte, aunque los «cuñados» tengan otra teoría. Por eso, para mí como deportista, los domingos son esos días en los que no hago nada de nada; como mucho muchísimo, salir a correr con Criss si a ella le toca entrenar (sus horarios son muy diferentes a los míos). Pero si no: dormir mucho, comer bien y mucho, y sofá mucho y mucho, jajaja, que ya durante la semana voy bien servido de entrenamientos.

    Pues bien, mi teoría del descanso REAL viene dada por unas horas de sueño acordes con el día a día. Esto pasa por no ver la tele en la cama, eso seguro, además de irme a dormir siempre a la misma hora, sobre las 22:30 más o menos. Y ahora, que mi vida ha cambiado un poquito, seguirá siendo igual.

    Esta semana que estoy de descanso, la verdad es que me entra sueño a la misma hora. Y es que mi maldito reloj biológico me despierta casi al mismo tiempo que entre diario, a eso de las 6:00 de la mañana. Pero como estoy de descanso, «remoloneo» un poquito hasta las 7:00 más o menos.

    Si hablamos sobre entrenamiento, esta última semana del mes de agosto está siendo de descanso total: nada de nada de fuerza y solo entrenamientos de carrera suave junto a Criss. Eso sí, andamos tanto como un peregrino en el Camino de Santiago; o sea, a la playa andando sí o sí, aunque esté a 2 kilómetros, como es el caso de la playa canina a la que vamos con Tina.

    Si hablamos de la teoría del descanso es fácil: deberíamos fijarnos en cómo descansa un bebé, ¿no crees? Que sí, que no tenemos tiempo, que no nos da la vida… pero joder, estoy seguro de que ves series por la noche o te pasas más de 2 horas con el móvil. Entonces, ¿cuál es tu prioridad?

    Este es un blog de entrenamiento, ¿verdad? Y para entrenar, uno tiene que estar bien descansado, ¿verdad? Entonces, ¿por qué buscar excusas? Si puedes irte a la cama a las 10 de la noche, por ejemplo, ¿por qué quedarte en el sofá viendo una serie cuando podrías estar descansando?

    En la actualidad se habla mucho de la «higiene del sueño», y no es otra cosa que irse a la cama temprano, sin luces artificiales que bloqueen la melatonina y, si puede ser en un ambiente de calma, mejor que mejor. Vamos, lo que toda la vida ha sido irse a la cama prontito, sin pantallas ni hostias, que parece que ahora no se pueden decir las cosas como son.

    El descanso es ese entrenamiento invisible que no se ve; ese que «cuesta» llevar a cabo porque en esta sociedad de la superproducción parece que si no haces nada estás perdiendo el tiempo. Pero no es así: entrenamiento y descanso van tan de la mano que, tras una semana de parón total y una buena programación de inicio de temporada, puedes alcanzar un pico de forma brutal (siempre y cuando el descanso esté tan bien ajustado como cada entreno).

    Por la parte que me toca, a mí también me ha costado entenderlo, pues entrenar me da la vida. Pero estas horitas que me estoy pegando en la playa con Criss y Tina, viendo cómo mi chica de cuatro patas se lo pasa en grande, me están viniendo genial: cero estrés muscular y fisiológico, mucha luz solar, silencio y, cómo no, muchísima paz para afrontar la nueva temporada 2026/2027.

    Sin entrar en tecnicismos, recuerda: a mayor descanso, mayor recuperación; y a mayor recuperación, mayor rendimiento.

    ¡Gracias por estar aquí… Chao!

    César Millán – Entrenador Nacional Halterofilia N2; en proceso de UltraRunner

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