Comentaba con Javi González el sábado pasado —sí, el sábado 2 de mayo—, mientras calentábamos motores para participar en la segunda jornada de liga de la Federación Madrileña de Halterofilia, la importancia del FOCO. Hablábamos de lo complicado que es estar on fire siempre si, además de entrenar, tienes que trabajar, estudiar o ambas cosas; y si encima vives solo o tienes familia, ya ni te cuento. ¿Pero es posible? Pues, en función de cómo gestiones tu vida, ¡¡¡SÍ!!!
Si esta segunda semana de mayo todavía no he aparecido por aquí, es porque también en mi vida han surgido cambios en lo personal. Eso sí, no me ha impedido estar centrado en mis entrenamientos, en mis planificaciones y en mis clases, intentando dormir y comer lo mejor posible dentro de la «no rutina» que he tenido esta semana. Vamos, que he tenido que hacer ayunos de 16 horas de manera obligatoria… ahí lo dejo :-).
Ya sea actividad física, ejercicio o práctica deportiva, SÍ o SÍ tenemos que encontrar el equilibrio para encajarla en nuestras vidas. Sobre todo cuando los datos actuales de tiempo frente a las pantallas superan las dos horas diarias. ¡¡¡Flipas!!! Casi todos los días escucho la misma frase: «No tengo tiempo». ¡¡¡Joder con el no tengo tiempo!!! Tenemos tiempo para lo que queremos, ¿verdad?
Hoy, domingo 10 de mayo, he corrido con una mujer que tiene un trabajo a turnos, tiene dos niños y entrena siempre que no está de noche… Sí, esa es mi pareja. Pero es que ese es el modus operandi de todas las personas que tienen circunstancias que resolver en sus vidas y siempre buscan el hueco para entrenar, porque entrenar les LIBERA, les ALIVIA y les ABSTRAE de su día a día. Además, se les disparan las hormonas de la felicidad como la dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas; todas ellas sin mirar una pantalla.
Este ha sido mi ratito de la semana para sentarme frente al portátil y dejar aquí algunas reflexiones de una semana que ha sido diferente, pero no complicada. Todo ha sido cuestión de prioridades: entrenar, comer y descansar en lo personal; programar y dirigir mis clases por un lado y acompañar a mis alumnos de entrenamiento personal por otro. Todo esto mientras gestionaba uno de los pesos más grandes que llevaba en mi cuerpo y mente a nivel emocional.
Qué vida esta, que nos permite decidir si hacer o buscar excusas…
Gracias por estar ahí, César Millán.


