La recuperación invisible

    Domingo, y se me hace súper raro no haberme calzado las zapatillas y haber salido a correr este fin de semana, pero sigo en formato OFF y de total desconexión de la rutina y disciplina del entrenamiento de «competición».

    Hola de nuevo y gracias por estar otra vez por aquí. Como sabes, hace unos días ha finalizado la que era mi prueba del año y, después del súper palizón, toca descansar; algo que parece que muchos deportistas amateur no llevan a la práctica, pero eso da para otro post.

    Como digo, es domingo, han pasado ya dos semanas desde la USN y hoy me gustaría contarte cómo fue la semana después de la competición. Vuelvo a recordar que, aunque no sea deportista profesional, sí soy deportista y todos mis entrenamientos están basados en una programación anual con objetivo competitivo; de ahí que la palabra competición forme parte del post y, cómo no, de la programación de entrenamiento. Pero vamos al lío.

    Antes de contarte la actividad que he hecho una semana después de los 65 kilómetros de Ultra Sierra Nevada, he de decirte que, a nivel metabólico, he estado siete días con muchísima hambre en momentos muy raros, principalmente por la noche, a medio sueño, despertándome con unos «retortijones» de flipar y con muchas ganas de levantarme a comer. Entiendo que ese desajuste se debe a que, durante todas las horas de carrera, el estrés fisiológico al que se somete el cuerpo es MÁXIMO. A esta semana, parece que todo está ya en su punto, y menos mal, porque si no, imagínate, pillaría peso malo seguro.

    ¿Y cómo ha ido la semana después en lo que a entrenamientos se refiere? Pues aquí va el resumen:

  • Lunes 13 de abril: 5,36 kilómetros de bicicleta acompañando a Criss en su entrenamiento de carrera.

  • Martes 14 de abril: 6,01 kilómetros de paseo matutino con Tina.

  • Miércoles 15 de abril: 10,38 kilómetros de bicicleta matutina para airearme por los caminos ya más que machacados de Fuenlabrada.

  • Jueves 16 de abril: 6,29 kilómetros de paseo matutino con Tina.

  • Viernes 17 de abril: 3,29 kilómetros de carrera a ritmo de 6:25 antes de nuestro desayuno de los viernes, en compañía de Natán y Juanjo.

  • Sábado 18 de abril: 12 kilómetros de correr y caminar acompañando a Criss en su entrenamiento de sábado a ritmo medio de 7:48.

  • Domingo 19 de abril: 10 kilómetros de correr y caminar acompañando a Criss en su entrenamiento de domingo a ritmo medio de 8:02.

    Una vez contabilizados todos los datos de la semana, puedo decirte que estos casi 54 kilómetros de caminar, rodar en bici y soltar las piernas junto a mi chica y mis amigos me han permitido recuperar mis piernas y articulaciones de la mejor manera posible; además de interiorizar, todavía más, que después de una gran carrera viene un gran parón para poder afrontar futuros retos deportivos.

    Estos últimos quince días me han servido, primero, para recuperarme; segundo, para desconectar; y tercero, para reconectar e ir pensando poco a poco cómo y cuándo poner en marcha la siguiente programación de carrera y así poder afrontar la primera maratón de asfalto de Toledo. Pero hasta entonces, ahora toca ponerme «tocho» y focalizar mis entrenamientos en levantar lo mejor posible y, como siempre, sin hacerme daño.

    Puedo decirte con toda firmeza que esta ha sido mi mejor recuperación, que la decisión de no correr ninguna otra prueba deportiva después de Ultra Sierra Nevada ha sido la mejor decisión que he podido tomar y, gracias a ello, puedo volver a los entrenamientos de fuerza de la mejor manera posible y seguir acompañando a Criss en sus entrenamientos sin ningún tipo de dolor o molestia.

        Gracias por estar ahí,  César Millán.

foto @ultrasierranevada 2026

    

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